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    miércoles, 15 de abril de 2015

    Un estudio sobre adornos personales revela una resistencia de las culturas del norte de Europa a la difusión de la agricultura

    Foto: Ejemplos de ornamentos personales utilizados por las últimos sociedades europeas de cazadores-recolectores (materiales de El Mazo y El Toral III, Universidad de Cantabria, La Braña-Arintero-Servicio de Cultura de León, Hohlenstein-Stadel-Ulmer Museum, Groβe Ofnet-Archäologische Staatssammlung München, Museo Nacional Vedbaek de Dinamarca).

    Los europeos del norte, en el período Neolítico, rechazaron inicialmente la práctica de la agricultura, al contrario de su difusión por todo el resto del continente, según sugiere un equipo de investigadores. Sus hallazgos ofrecen un giro inesperado en la historia de esta importante revolución económica que alejó a las civilizaciones del forrajeo y la caza como medio de supervivencia.
    "Este descubrimiento va más allá de la agricultura", explica Solange Rigaud, la autor principal del estudio e investigadora en el Centro para la Investigación Internacional en Humanidades y Ciencias Sociales (CIRHUS), en la ciudad de Nueva York. "También revela dos trayectorias culturales diferentes que tuvieron lugar en Europa hace miles de años, con las regiones del sur y del centro avanzando en muchos aspectos, y con las regiones del norte que mantienen sus tradiciones".
    CIRHUS ha establecido un acuerdo de colaboración con el Centro de Investigación Cientifica (CNRS) de Francia y la Universidad de Nueva York. El estudio, entre cuyos otros autores figuran Francesco d'Errico, profesor del CNRS y en la Universidad noruega de Bergen, y Marian Vanhaeren, profesora en el CNRS, aparece en la revista PLoS ONE (en abierto).

    En orden a estudiar estos desarrollos culturales, los investigadores se centraron en la adopción o rechazo de ornamentos personales, esto es, ciertos tipos de cuentas o brazaletes usados ​​por diferentes poblaciones. Este enfoque es adecuado para comprender la propagación de prácticas específicas, dado que investigaciones anteriores han demostrado un vínculo existente entre la elección de los métodos de supervivencia y la adopción de determinados adornos. Sin embargo, el estudio de PLoS ONE subraya que es la primera vez que los investigadores han utilizado los adornos para trazar la adopción de la agricultura en esta parte del mundo durante el período Neolítico temprano (8.000-5.000 a.C.).



    Foto: El mapa de la diversidad de tipo de cuentas en toda Europa basado, en 48 culturas arqueológicas, muestra una marcada división persistente entre las asociaciones de tipo de cuentas de la zona del Báltico y las del sur de Europa durante el Mesolítico y el comienzo del Neolítico. Los valores interpolados más altos interpolados (en rojo) se distribuyen en todo el sur de Europa durante el Mesolítico. A principios del Neolítico, los valores más altos se limitan principalmente a Portugal, el norte de Italia y Europa Centro-Oriental.

    Se ha establecido desde hace tiempo que los primeros agricultores llegaron a Europa hace 8.000 años, a partir de Grecia, y que ello marca el inicio de una importante revolución económica en el continente: el paso del forrajeo a la agricultura durante los próximos 3.000 años. Sin embargo, los caminos de difusión de la agricultura durante este período son poco claros.

    Para explorar este proceso, los investigadores examinaron más de 200 tipos de cuentas halladas en más de 400 enclaves de Europa a lo largo de un período de 3.000 años. Estudios anteriores han relacionado poblaciones agrícolas y forrajeras con la creación y el adorno de diferentes tipos de perlas, pulseras y colgantes. En el estudio de PLoS ONE, los investigadores rastrearon la adopción de los adornos vinculados a las poblaciones agrícolas con el fin de dilucidar los patrones de transición desde el forrajeo y la caza a la agricultura.


    Foto: Ejemplos de ornamentos personales utilizados por las primeras sociedades agrícolas europeas (materiales de la Universidad de Le Tai-Toulouse, Essenbach-Ammerbreite-Archäologische Staatssammlung München).

    Sus resultados muestran que la propagación de adornos vinculados a los agricultores -abalorios con forma humana y pulseras compuestas de conchas perforadas- se extendieron desde el este de Grecia y la costa del Mar Negro hasta la región francesa de Bretaña, y desde el mar Mediterráneo hasta el norte a España. Por el contrario, los investigadores no encontraron este tipo de adornos en la región del Báltico, en el norte de Europa. Más bien, esta área se aferró en llevar los elementos decorativos típicos utilizados por poblaciones de cazadores recolectores, es decir, dientes de mamíferos perforados en lugar de las cuentas o pulseras que se hallan en las comunidades agrícolas.

    "Resulta evidente que los cazadores-recolectores de la zona del Báltico se resistieron a adoptar los ornamentos usados ​​por los agricultores durante este período", explica Rigaud. "Por lo tanto, hemos concluido que este límite cultural refleja un bloqueo al avance de la agricultura, al menos durante el período Neolítico".

    Cartografía de la configuración del tipo de grano Neolítico Temprano.
    A) Difusión a gran escala de tipos de ornamentod exclusivamente neolíticos; B) Diversificación de los tipos del ornamento del Neolítico antiguo; C) La persistencia de cuentas del Mesolítico en el Neolítico; D) Emergen nuevos tipos de cuentas a escala regional.

    La investigación fue financiada, en parte, por el Ministerio de Educación Nacional, Investigación y Tecnología, de Francia, la Fundación Fyssen, y la Cofundación Marie Sklodowska-Curie.

    Fuente: New York University
    Traducción de Guillermo Caso de los Cobos
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