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    domingo, 31 de marzo de 2013

    La otra cara de la política extremeña

    Cuando las televisiones locales irrumpieron en la región políticos de todo nivel aprendieron lecciones básicas de telegenia. El siguiente capítulo en asesoramiento han sido las redes sociales. Pero no a todos les ha cundido el cursillo por igual. Con Internet los representantes del pueblo pueden acercarse al ciudadano y mejorar su perfil público, pero también meter la pata.
    La red más popular es Facebook, donde todos cuelgan fotos, vídeos, teclean mensajes, indican qué les gusta o comparten información de otros. Todo ello lo revisan los departamentos de recursos humanos para valorar la fiabilidad de un candidato, o cualquier persona para cotillear las inquietudes de otra.
    La mayoría de diputados extremeños y alcaldes de las principales poblaciones extremeñas también se han apuntado a este universo virtual. Como un internauta más, muchos compiten por sumar 'amigos' cada día y explicarles su agenda diaria a través de fotos y extender su punto de vista sobre la realidad. Pero algunos se dieron de alta y se han desentendido tanto de su perfil que otros aprovechan para adjudicarles interesadamente etiquetas que actúan en su contra, como ocurre, entre otros, con el diputado Alejandro Nogales (IU).
    «En general los políticos han adoptado las redes sociales como moda, no como parte de su estrategia de comunicación. De hecho muchos las han adoptado a nivel privado sin entender los riesgos y oportunidades que tienen para una figura pública», explica Víctor Sánchez del Real, fundador de elocuent.com y asesor de empresarios y políticos como experto en imagen y comunicación. En su opinión, «la regla principal para una figura pública sería: no escribas o compartas lo que no te gustaría ver publicado en el periódico».
    Un diputado socialista, Antonio Gómez Yuste, usó hace dos semanas este canal para probar la filtración de un examen colgando en su muro las preguntas. De repente, su perfil fue visitado por cientos de extremeños, que se toparon con viñetas críticas que muchos ciudadanos comparten, pero que no se han visto en ningún otro político extremeño, desde fotomontajes con Rajoy sosteniendo un vibrador delante de Angela Merkel a la invitación para que el presidente del gobierno -y también el de la Junta, añade él- se muerdan los genitales con la dentadura postiza de un pensionista.
    Para el experto en comunicación Sánchez del Real, «algunos políticos, al ver el tono de determinadas redes sociales o en determinados momentos han imitado el tono de otros usuarios , olvidando que también en redes sociales deben actuar acorde a su cargo».
    Jugarretas por descuidos
    Facebook da lugar a jugarretas cuando no dominas los mecanismos de privacidad o no le prestas una atención constante. El diputado del PP Juan Antonio Barrios recoge firmas en esta plataforma para que dimita la cúpula del PP, su propio partido, un mensaje que circula ilustrado con los papeles de Bárcenas y que le ha 'colado' una internauta. El socialista Miguel Bernal también lo exhibe, pero en este caso entra dentro de lo previsto.
    Insultos de cosecha propia, como subrayar la terminación de Laureano y Manzano (presidente de la Diputación de Cáceres y de la Asamblea de Extremadura) por parte de otro diputado del PSOE no son habituales, pero sí abundan los ataques al partido contrario. A esto último es muy aficionado el consejero de Sanidad, Luis Alfonso Hernández Carrón, que además de divulgar su actividad diaria, suele ensañarse con el PSOE sin olvidarse de personajes públicos que son críticos con el PP.
    Tras revisar lo que 'cuelgan' en Internet junto a su cara y nombre nuestros 65 diputados, solo una minoría que ronda la decena no están presentes en Facebook, como Pedro Escobar o muchos de los consejeros. Entre los que sí, la mayoría se jacta de hablar inglés, francés o portugués. Y casi todos destacan su condición de diputados.
    Lo habitual es que cuelguen fotos de sus intervenciones en el hemiciclo, vídeos de sus ruedas de prensa o anuncios de mítines. Entre los del PP es muy corriente ver al protagonista posando en algún momento con Rajoy o la número dos del partido, María Dolores de Cospedal.
    El contenido político suele ser superficial. Se reduce a fotos de grupo en asambleas comarcales o enlaces a noticias de medios considerados afines. El resto suelen ser vídeos con intervenciones propias o de sus líderes, frases célebres preferidas y pistas explícitas sobre aficiones que cualquier ciudadano puede revisar al estar abiertas sin ningún tipo de control. Además, abundan exageradamente las fotos de paisajes naturales, tanto propias como ajenas.
    El diputado del PP por Extremadura Unida, Juan Pedro Domínguez, cuelga fotos de su infancia, el coordinador de relaciones entre al Junta y la Asamblea, Juan Parejo, (el único que tiene dos perfiles) miles de fotos y el diputado de IU Víctor Casco divulga la astronomía e insiste en su republicanismo siempre que tiene oportunidad.
    El profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra José Luis Orihuela opina en su blog que el uso que hacen los políticos de las redes sociales es «oportunista». No hay más que echar un vistazo al muro que tiene abierto el presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, para constatar que usó su perfil de Facebook intensamente durante la campaña electoral y a partir de su investidura prácticamente lo abandonó. Su penúltima entrada es de las elecciones que ganó Rajoy. Y el empleo constante de la tercera persona evidencia que no lo escribe él.
    Todos los expertos coinciden en que desde la oposición estas herramientas son más útiles que gobernando. Se le nota a Guillermo Fernández Vara. En su perfil, además de enlazar continuamente a su blog con reflexiones sobre la actualidad, el secretario general del PSOE recopila últimamente en la red testimonios de jubilados a los que el sistema no les paga las medicinas para perfilar su estrategia política, aunque de un modo estático, pues rara vez admite intercambio de comentarios.
    Junto al diputado socialista César Ramos, experto en la materia, otro político muy activo es el alcalde de Plasencia desde 2011, el popular Fernando Pizarro. Cuando estaba en la oposición declaró abiertamente que se disponía asaltar la red para acercarse a los electores.
    Convertido en alcalde, su perfil aún echa humo con actualizaciones constantes, hasta el punto de que cualquiera que quiera seguir la Semana Santa placentina casi puede hacerlo a través de su alcalde.

    Fuente: www.hoy.es
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