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    miércoles, 20 de marzo de 2013

    Hallan a un matrimonio asesinado a tiros en La Mejostilla de Cáceres

    Dolor y consternación ayer en el último adiós a Manuel Barra y Consuelo Quintanilla en la parroquia de Santiago, donde se ofició el funeral

    MARÍA FERNÁNDEZ | CÁCERES. 

    La Policía Nacional ha intensificado en las últimas horas la búsqueda del hijo del matrimonio fallecido por disparos de arma de fuego -una escopeta de caza- y que fue hallado el lunes por la mañana en su vivienda del Residencial Gredos de Mejostilla, en Cáceres. En las primeras investigaciones se maneja como tesis que el hombre, de 38 años, se dio a la fuga en su vehículo después del suceso. Por tanto, los agentes buscan tanto al varón, el hijo menor que vivía con sus padres, como a su coche. A pesar de los intentos por encontrarle, en el momento de escribir esta información seguía en paradero desconocido. 

    Tampoco hay ninguna hipótesis aún sobre las causas de la muerte, aunque sí se trabaja con la idea de que ha intervenido una tercera persona y todo parece indicar que el suceso se produjo el domingo por la mañana. Ayer se practicó la autopsia a los cuerpos del matrimonio, que permitirá arrojar algo más de luz a dichas causas. El Juzgado número 2 de Cáceres se ha hecho cargo del caso, para el que ha decretado el secreto de sumario. Tras la autopsia, se entregaron los cuerpos a la familia.
    Multitudinario funeral
    Cientos de cacereños acompañaron en su dolor a los allegados de Manuel y Consuelo. Primero en el tanatorio San Pedro de Alcántara y más tarde en la parroquia de Santiago, que se quedó pequeña para acoger la misa funeral. Muchos quisieron simplemente con su presencia testimoniar el aprecio y apoyo a una familia que está totalmente destrozada por el trágico suceso y paliar, en la medida que se puede en estos casos, la profunda situación de desconcierto y tristeza que embarga a los familiares en estos momentos.
    Escenas de dolor y consternación por un hecho al que todavía se le trata de buscar una explicación. «Uno no encuentra palabras de consuelo para este tipo de situaciones», decía uno de los conocidos del matrimonio fallecido. Como él, muchos lanzaban preguntas al aire que no encuentran respuesta. ¿Quién ha podido hacer algo semejante?, ¿por qué?, ¿dónde está el autor? eran tan sólo algunas de las cuestiones que se repetían una y otra vez lamentando lo sucedido.

    La misa, que comenzó a las cuatro de la tarde, fue muy emotiva y se extendió durante unos 40 minutos. Seguidamente, los familiares recibieron el pésame de los asistentes y a continuación acudieron a dar sepultura a los fallecidos en el cementerio de Cáceres. 

    Muchos recordaban al matrimonio fallecido como personas extraordinariamente afables. La calle Peña Lara, en el Residencial Gredos, que el lunes por la mañana estaba llena de familiares, periodistas y curiosos, ayer recobraba su habitual calma. Nadie por la calle y tan sólo un rastro del dramático suceso: la esquela del matrimonio en el cristal de la entrada a la vivienda. Tras el cartel, se podía leer otro, forrado de cinta de la Policía Nacional: «Precintado por orden judicial». 

    En uno de los locales de hostelería cercanos los vecinos cuentan que aún no dan crédito a lo que leen en la prensa regional, a que los nombres de los que hasta hace nada habitaban en aquel barrio se publiquen relacionados con tan calamitoso suceso. «Es que no me lo creo. Además es que era alguien muy cercano en el barrio. Vuelvo a coger el periódico, lo vuelvo a leer y sigo pensando que no puede ser cierto», cuentan.
    Alegre y vital
    Según relatan, Manuel era no solamente alegre y vital, sino también un hombre muy divertido y dicharachero. Era muy cordial tanto en su discurrir diario laboral hasta su jubilación como en sus ratos de ocio y convivencia. «Le encantaba contar historias y a nosotros escucharlas. No será lo mismo sin él», dice una de las camareras del bar.
    El matrimonio tenía seis hijos: Elena, Domingo, José Manuel, Jorge, Carlos y Gema. También estaba a cargo de la empresa 'Plásticos Barra', en Puente Vadillo. En el barrio, algunos vecinos aseguran que dicen en voz alta lo que todo el mundo piensa cuando se atreven a mostrar su inquietud en público por la 'desaparición' del hijo que vivía con ellos, apuntando así la sospecha de algún tipo de responsabilidad de éste en los fallecimientos.

    La polémica, que parte de suposiciones y rumores y carece de base contrastada, se extiende no obstante como la pólvora por la ciudad. «Tenía problemas y ello, unido a que no aparece, te hace temer lo peor», reseña uno de los vecinos. «Vino de una relación fallida de vuelta a casa. En principio no quisieron acogerle, pero lo hicieron», añade otra persona. No obstante, fuentes oficiales insisten en que no hay de momento ninguna persona detenida ni imputada por los hechos ocurridos y que todavía se trabaja con varias hipótesis.

    Fuente: www.hoy.es

    La investigación continúa abierta y el hijo del matrimonio sigue sin aparecer

    La policía mantiene abierta la investigación para tratar de esclarecer el doble crimen del residencial Gredos, en el que un empresario y su mujer aparecieron en su domicilio muertos a tiros de escopeta el pasado lunes. Tras decretar el juez el secreto expreso del sumario, las pesquisas para tratar de localizar al autor o autores de los hechos siguen en marcha. La Delegación del Gobierno en Extremadura ya descartó el día en el que se conoció el suceso que pudiera tratarse de un robo o de un caso de violencia de género, aunque sí precisó que "había una tercera persona implicada" en el caso.

    La única novedad la aportó ayer Jerónima Sayagués, subdelegada del Gobierno en Cáceres, que apuntó a Efe que el hijo del matrimonio que vivía con ellos se encontraba "en paradero desconocido". Ayer tampoco acudió al funeral que se celebró por la tarde en la iglesia de Santiago. Familiares de los dos fallecidos también indicaron a este diario que desconocían dónde se encontraba el hombre, de unos 40 años y el menor de los cuatro varones de la familia de Manuel Barra y Consuelo Quintanilla, que también tuvieron dos hijas.
    Mientras tanto, las circunstancias que motivaron el suceso siguen siendo una incógnita. Tras haber confirmado el lunes que los cuerpos fueron encontrados en habitaciones distintas del número 63 de la calle Peñalara, cada uno tendido sobre la cama con disparos de una escopeta de caza que pertenecía a la familia, la Delegación del Gobierno en Extremadura se limitó ayer a informar de que ya había concluido la autopsia practicada al matrimonio, cuyos cuerpos fueron entregados a la familia para que pudieran recibir sepultura.

    DATOS
    Sayagués se mostró convencida de que la autopsia revelará "datos interesantes" que permitan dilucidar las causas de la muerte del matrimonio, caso cuyas diligencias instruye el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 2 de Cáceres.

    Fuentes policiales consultadas por este diario eludieron dar datos sobre la marcha de las investigaciones, al encontrarse el caso bajo secreto expreso de sumario. Estas mismas fuentes se limitaron a señalar que se continúa investigando para tratar de esclarecer las dos muertes, producidas con un arma de fuego que se encontraba en el interior de la vivienda, situada en una zona tranquila al norte de la Mejostilla, en las proximidades de la casa de cultura del residencial Gredos.

    En similares términos se expresaron ayer desde el Tribunal Superior de Extremadura, añadiendo que no existían datos nuevos que pudieran dar luz a un crimen que ha conmocionado a la capital cacereña, mientras el juzgado mantiene el secreto expreso de las actuaciones en torno al caso. Manuel Barra regentaba desde hacía años una fábrica de plásticos en Puente Vadillo. Quienes le conocieron le recordaban ayer como un hombre cercano y simpático, que se caracterizaba por su carácter afable, al igual que su esposa, con la que fue encontrada en el domicilio.

    En cualquier caso, todas las fuentes consultadas prefirieron apostar por la cautela hasta que terminen las investigaciones que puedan dar con el autor o autores del doble crimen. La Delegación del Gobierno sí ha precisado que las muertes "podrían haberse producido a primeras horas de la mañana del pasado domingo, doce o quince horas antes de que fueran encontrados los cadáveres". Un hijo del matrimonio encontró a las víctimas alrededor de las 10.30 horas del pasado lunes tras acercarse a la vivienda de la Mejostilla a ver qué le pasaba a sus padres porque no contestaban al teléfono. La Delegación del Gobierno no ha precisado si estaban durmiendo cuando murieron ni si tenía constancia de que existieran denuncias por disputas familiares anteriores.

    Asimismo, confirmó que, hasta la llamada del familiar del matrimonio muerto, la policía no había recibido ningún aviso de vecinos por disparos, ruidos o desorden. La primera noticia que tuvo la policía fue la llamada que realizó el familiar a la sala del 091 de la comisaría cacereña tras descubrir los cadáveres. En la vivienda se encontró una escopeta de cartuchos que fue utilizada en el doble crimen. Se da la circunstancia de que tanto el padre fallecido como el hijo desaparecido coincidían en su afición por la caza, según confirmaron allegados de la familia Barra.

    Antes de que los cuerpos recibieran sepultura en la tarde de ayer, un gran número de amigos visitaron la capilla ardiente instalada en la sala 1 del tanatorio San Pedro de Alcántara en la avenida de la Hispanidad. Familiares de las víctimas intentaban sobrellevar en la medida de lo posible el drama que ha supuesto la pérdida del empresario y su esposa, a quienes también recordaban ayer en la zona de Caleros-Tenerías, donde habían crecido y aún conservaban clientes de la fábrica de plástico a quienes seguían sirviendo material.

    La muerte de ambos ha supuesto un mazazo que la investigación deberá clarificar. Muchos seguían sin dar crédito a lo ocurrido en la vivienda de la calle Peñalara, donde tampoco los vecinos acertaban a entender el pasado lunes qué podía haber ocurrido. El matrimonio deja seis hijos: Elena, Gema, Carlos, Domingo, Jorge y José Manuel y una vida dedicada a su negocio. Ahora debe ser la policía la encargada de resolver el caso.

    Vía: www.elperiodicoextremadura.com
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