728x90 AdSpace

  • Actualidad

    lunes, 17 de diciembre de 2012

    Un Hospital con Cinco Siglos de Historia en Olivenza

    Hambruna, enfermedades, cambios de nacionalidad y guerras son algunos de los momentos que ha tenido que vivir a lo largo de la historia el Hospital Santa Casa de Misericordia de Olivenza, que recientemente ha cumplido 511 años desde que se estableciese en la localidad por privilegios de Fray Miguel de Contreiras y la Reina Regente Doña Leonor en 1501, cuando la localidad aún era portuguesa. La ermita y la zona actual en que se sitúa la institución no es ocupada hasta el año 1520. A partir de 1540 se empieza a construir el hospital.
    Cinco siglos de historia en el casco histórico de Olivenza. Más de quinientos años en los que la institución ha trabajado para ayudar a las personas desfavorecidas. Enfermos, heridos de guerra, presos pobres, niños expósitos y en la actualidad personas mayores son algunos de los protagonistas que han dado sentido a su existencia.
    «Si Olivenza hoy en día es lo que es, se lo debe sin lugar a dudas a la Santa Casa de Misericordia, que ha realizado una gran labor social por la localidad» explica el historiador Miguel Ángel Vallecillo, autor de varias publicaciones.
    Epidemias de cólera, peste, sarna, tuberculosis o paludismo fueron algunas de las enfermedades que consiguió erradicar la institución. En aquellos años no había dinero para pagar médicos en Olivenza. Francisco de Peñaranda, Victoriano Parra o Valeriano Cabral, que hoy dan nombre a calles del municipio, fueron grandes médicos que pasaron por el puesto de socorro que se habilitó en el lugar.
    Comenta el historiador que entre las curiosidades más destacadas está la vida de los expósitos. Con frecuencia, eran los hijos de castellanos los más abandonados, ya que los portugueses no solían dejar a sus hijos. Cuando llegaba el niño a los tornos de la Santa Casa, era bautizado en alusión al santo que se celebrase ese día, con un primer apellido, 'expósito'.
    El edificio actual data del siglo XVI y «se ha reformado en sus 511 once años de historia gracias a la voluntad de un pueblo», explica su proveedor, Aniceto Fernández, quien insiste en que la fundación no ha perdido la identidad que le vio nacer.
    La institución llegó a tener más de seis mil hectáreas de tierra y grandes propiedades en la localidad. Esas casas mostraban sobre la fachada que sus inquilinos debían pagar un censo, que solía pasar de padres a hijos y podía ser pagado en dinero, aceite, media gallina, trigo o una docena de huevos. La persona adquiriente de una vivienda debía ponerse en contacto con el proveedor para poder levantar el censo.
    Además, a la Santa Casa le fueron concedidos un total de 40 privilegios. Dieciséis de ellos se otorgan directamente a la Misericordia de Olivenza. El resto se otorgan a la Misericordia de Lisboa. Desde el año 1606 se goza de todos ellos. 
    Entre ellos, se alude a que ninguna institución pública puede pedir cuentas a la Santa Casa y otros dos privilegios establecen que es la institución es la única que se puede dedicar al ciudado de los niños abandonados, entre otros.
    Un valor incalculable
    En el interior del edificio, a día de hoy aún quedan elementos que datan del año 1501 y recuerdan a la forma de vida de la época. Azulejos de la capilla del año 1723, la portería o suelos de baldosa hidráulica de varias de sus salas son algunos de ellos. Mobiliario centenario e incluso documentos escritos con varios siglos de historia, dejan vivo el recuerdo de las personas que por allí pasaron.
    Es el caso de las más de 14.000 fichas que recogen cuentas, historiales médicos, registro de soldados mientras el lugar estuvo destinado a asilo de guerra, documentos de gestión, testamentos o actas de juntas directivas. Incluso se puede encontrar documentación relativa al preso Ernesto Andrade Silva, un delincuente oliventino que fue ajusticiado a garrote vil en 1891. Cuenta la leyenda que por este motivo casi nadie en Olivenza es bautizado con ese nombre.
    También allí se atesoran presupuestos de algunas de las tallas que lucen en las estancias de la 'Casa Grande', como así es denominada por su director José Gómez, y el proveedor, Aniceto Fernández.
    Archivado
    Ahora, toda esa información podrá conservarse de una manera especial en unos 400 archivadores, en el nuevo proyecto de reforma y recuperación del archivo histórico que acometerá la Institución, gracias a una ayuda de 13.300 euros procedentes del Ministerio de Cultura y destinada a la adquisición de mobiliario y cofres contenedores óptimos para la conservación y cuidado de documentos, algunos de ellos fechados en el año 1486. 
    Sin embargo, esta 'Casa Grande' se mantiene ahora gracias al esfuerzo que un día realizaron las Hijas de San Vicente de Paúl, quienes vivieron en el hospital durante 116 años y decidieron abandonarlo en el año 2001. Entonces, comenzó un duro trabajo por parte de la Hermandad para continuar la labor que se desarrollaba hasta entonces. Un presupuesto cercano a los 600.000 euros anuales, procedentes del centro de formación interno, fondos propios y subvenciones de diversa índole, consiguen poder brindar por un nuevo año cada 31 de diciembre.
    El Hospital acoge ahora a 48 residentes. Personas mayores que por encontrarse solas o porque prefieren vivir atendidas en una residencia han decidido trasladarse a la Santa Casa.
    Para asistirles, allí trabajan más de veinte empleados entre auxiliares de geriatría, cocineras, enfermeras, fisioterapeutas o una psicóloga, además de otros tantos voluntarios con el apoyo de la Junta Directiva y el Patronato de la Hermandad. Una comisión permanente vela por su funcionamiento.
    El día arranca antes de las 09.30 horas. Rehabilitación física, terapia ocupacional, talleres e incluso alguna fiesta son las actividades que realizan los mayores en el hospital. El objetivo, comenta Aniceto «es conseguir que mantengan el tiempo ocupados con actividades y evitar que estén en las habitaciones».
    Hermenegildo Lucas Lucas, con 67 años de edad, hace vida entre el hospital y su vivienda particular. «Vengo, desayuno, y me vuelvo a casa. Regreso, como, me echo la siesta y si hay un partido interesante, me voy a casa a verlo, que aquí no me dejan tranquilo -comenta entre risas-. Un día tuve un mareo y me sentí indispuesto. Fue una bajada de tensión», narra. 
    Ante esta situación, Mere decidió solicitar el ingreso en el Hospital y tras más de un mes de espera, hoy recuerda las experiencias positivas que le ha brindado la vida en el centro.
    Fuente: www.hoy.es
    • Comentarios de la Web
    • Comentarios de Facebook

    0 comentarios:

    Publicar un comentario

    Item Reviewed: Un Hospital con Cinco Siglos de Historia en Olivenza Rating: 5 Reviewed By: Extremadura Digital
    TOP