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    viernes, 5 de octubre de 2012

    Parque de los Desvelados

    EL CAMPO DE LOS DESVELADOS
    "La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos."
                        Antonio Machado (1875-1939)

    Aun hoy en día, hablar de la muerte es algo que todo el mundo evita, algo que todo el mundo teme y que muy pocos comprenden. Acostumbrados a vivir la muerte como la pérdida de un ser querido, somos incapaces de ver más allá de lo meramente material y pensar que países y culturas ancestrales, velaban a sus fallecidos mas como una fiesta que como un velatorio, ya que poseían la creencia de que ese ser querido simplemente había abandonado su aspecto físico para reencarnarse o vivir en otro plano.
    Hoy en día encontrarse con alguien que mire a la muerte de una forma poco habitual  es muy complicado y más si hablamos de vida mas allá de la vida. Lo tacharíamos de bohemio, extravagante e incluso de loco, tal y como definen a la persona de la cual hablaremos en este documental. Un hombre que miro a la muerte de una forma muy peculiar y a la cual quiso rendir un homenaje un tanto especial y que hoy en día puede verse bajo el nombre Del Parque de los Desvelados o de las Claveras.   
     Este, se encuentra en el pueblo Navarro de Estella-Lizarra en este lugar se han producido una serie de fenómenos anómalos que nos han llevado a investigar este lugar y saber un poco mas de este hombre y el por qué de estas construcciones.
    Luis García Vidal era un artista que se definía como expresionista. Nació en Melilla el 24 de diciembre de 1927 y se trasladó a Málaga con su familia. A los catorce se desplazó a Madrid, en donde durante cuatro años asistió a las clases que daba el famoso escultor Mariano Benlliurre y del cual fue discípulo. Al cumplir los dieciocho fue voluntario a la mili, estando un año en Barcelona, otro en Madrid, y el tercero en Tetuán.   Inquieto por conocer mundo y alegando que por ser nacido en Melilla pensaba establecerse allí al acabar la mili.
    Acabado el servicio militar se desplazó a Tenerife, trabajando en la decoración, y creando con otros artista la "Asociación Fidias". Como en Canarias era frecuente que los jóvenes se embarcaran como polizones para ir a Sudamérica, él también lo probó: la Gendarmería francesa, necesitada de carne de cañón para la guerra que el Estado Francés libraba en Indochina, le propusieron enrolarse en la Legión Francesa, el Rehusó la invitación por lo que el barco lo llevó nuevamente a España, concretamente a Cádiz. En París conoció a su esposa, estudiante de francés en la Ciudad de la Luz, y una vez casados le invitó a conocer su ciudad natal, Estella. Llegó a Estella, le gustó, y desde 1971 pasaba el invierno refugiado en una pequeña parcela levantando lo que para él, era su manera de ver a la muerte.
       "Quiero sembrar esta finca de calaveras. Con mi obra, yo quiero que la gente se conciencie de que la muerte es una cosa natural, que la tenemos encima y que es nuestra compañera de viaje, vayamos por donde vayamos. Quedamos como calaveras. Pero es que, además, por dentro, somos ya calaveras; no hay por qué tener ese terror. Nunca se habla de que vamos a morir y la vida no siempre es todo felicidad. La Muerte, una signatura pendiente"
                           "Luis García Vidal" 
    Este campo de las Calaveras, es un entramado de esculturas que García Vidal fue construyendo a lo largo de sus días en el pueblo de estella y las cuales fue levantando en soledad por la falta de apoyo de las administraciones locales. Para su construcción utilizaba un arbusto llamado Zumaque, típico de la zona Navarra y que fue importado de Oriente Medio. Luis compactaba este arbusto con mallas metálicas y luego encalaba y pintaba dándoles la forma de calaveras, las cuales llegaban a medir hasta 4 metros de altura. Como venimos citando desde el comienzo de este artículo, Luis García Vidal era una persona que miro a la muerte de una forma especial. Aunque no temía a la muerte natural, si lo hacía a la muerte trágica, sobre todo a la muerte que como él decía, venia sobre ruedas, es decir, los fallecimientos que se producían a causa de los accidentes de tráfico.
    Por lo que en su última etapa comenzó a construir una serie de efigies con coches que el recogía de accidentes de tráfico e incluso podemos apreciar la sillita de un niño que fue arrollado por un coche y bajo el cual se puede leer la triste frase "Cuando sea mayor, seré futbolista si el destino quiere".
    Con esto, Vidal pretendía rendir un especial recuerdo a esas personas que habían expirado en estos accidentes y de alguna forma y sin darse cuenta o tal vez si, hacer que este lugar se convirtiera en un lugar que desprende una energía un tanto única.
       Tras pasar varios días en Estella entrevistando a personas de todo tipo (Escépticos y creyentes) todos de alguna manera confluían en una misma idea: estaba loco, pero sabía lo que hacía. Yo no puedo afirmar ni mucho menos que estuviera loco o no, más aun, porque me parecería una falta de respeto a tan genial y peculiar artista. Pero lo que sí puedo afirmar y pese a sus declaraciones en varias entrevistas como la que acabáis de leer, se que sí, que realmente sabía lo que hacía, sabía perfectamente que aquel era un sitio clave para sus obras, ya que es un promontorio que según me cuentan en el pueblo de Estella, está sembrado de dolor y de las almas de cientos de personas que perdieron la vida allí, cuando en el año 1873, Estella fue conquistada en la guerra Carlista. Un lugar en el que con sus calaveras, queriendo o sin querer, hizo que se convirtiera en un punto energético donde el sentimiento de paz se convierte en el fenómeno más extraño de explicar.

    A lo largo de tres noches, pudimos ser participes de todo tipo de fenomenologías extrañas, tal y como nos habían narrado en el pueblo: Luces destelleantes, ruidos entre la maleza, un sentimiento de estar siempre acompañado y sobre todo, lo que para nosotros fue la culminación de esta investigación: la obtención de unos registros Psicofónicos obtenidos, no en el idioma del experimentador, sino en el idioma oriundo, es decir, en Euskera. Todo transcurría con normalidad hasta que Ramiro, con su grabadora, nos decía haber captado un registro Psicofónico que el interpretaba algo similar a "Aita, Aita Gorri". Padre de Rojo Sin duda el parque de las calaveras como es conocido en Estella o parque de los Desvelados como fue bautizado por Luis García Vidal, es uno de esos lugares encantados e impregnados por ese halo de misterio. Uno de esos lugares que tantos investigadores buscamos para realizar todo tipo de praxis vinculadas al mundo del más allá. Si hablamos de la visión de fenómenos lumínicos, podemos decir que el parque es un lugar acertado.
    Nuestro a agradecimiento a Francisco J. Hermoso y Ramiro; a Carlota y Josean encargados del alberge de Oncineda; Bodegas de Irache y a todos aquellos que hicieron posible este reportaje, y en especial por habernos acogido como un más. Gracias a todos.
    Estas son algunas de las Pasafonias que se obtuvieron en el Parque de las Calaveras
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