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    miércoles, 20 de junio de 2012

    Probamos el nuevo MacBook Pro con pantalla Retina

    Las primeras impresiones pueden resumirse en dos palabras: es increíble. De la misma manera que cuando cogimos un iPhone 4 por primera vez, cuando cogimos un iPad de los nuevos y nos quedamos maravillados con la pantalla y la resolución del texto y las imágenes, cuando coges un MacBook Pro Retina sabes que no hay vuelta atrás.
    Retina: Membrana interior del ojo, constituida por varias capas de células, que recibe imágenes y las envía al cerebro a través del nervio óptico.
    De esta forma definió Apple hace ya más de dos años, durante la presentación del iPhone 4, una pantalla con una densidad de pixeles tan alta, que el ojo humano no es capaz de distinguir los pixeles de la misma. La palabra ha ido ganando protagonismo con el paso del tiempo hasta el punto de que dos años después se ha convertido un producto comercial de la misma forma que lo es iPhone o iPod.
    Las pantallas retina, una vez instaladas en la totalidad de equipos iOS, dan el salto por primera vez a OS X de la mano de una maravilla tecnologica llamada MacBook Pro, un nuevo modelo de portátil que define el futuro de la gama Mac de la misma forma que el primer MacBook Air sentó las bases de los equipos Unibody.

    Aparte de que todo se ve extraordinariamente bien el portátil en sí se siente liviano y ligero, mucho más que su contrapartida en la versión no retina el diseño es otra de las claves. Se nota la disminución de reflejos en la pantalla (aunque sigue siendo glossy y no hay ni mucho menos una ausencia total de los mismos), el nombre del modelo, “MacBook Pro” escrito en letras plateadas tal y como lo conocemos hasta ahora ha desaparecido de la parte frontal inferior de la pantalla y ha pasado a quedar casi escondida justo debajo del portátil.

    MacBook Pro con pantalla retina: lo principal es su pantalla

    La pantalla del nuevo MacBook Pro cuenta con la increíble resolución de 2880×1800, aunque la densidad de píxeles, debido al tamaño de la misma, es bastante menor que en el iPhone (casi 100pp menos) y por lo tanto, si que se pueden distinguir los píxeles a simple vista, aunque sea complicado.

    Aquí viene la controversia por la cual mucha gente piensa que esto de las pantallas retinas es un “cuento”, y es que no todo es resolución, también hay un factor externo importante a la hora de nombrar un equipo como retina. Y es que no todos los equipos se usan a la misma distancia de tus ojos.
    Esto no es una entrada para justificar si la pantalla del MacBook Pro es retina o no, pero si tenemos en cuenta la distancia a la que se usa un iPhone y un Mac, y hacemos unos cuantos cálculos, descubrimos que la pantalla del MacBook Pro es tan “retina” como la del iPhone, puesto que la distancia media de uso es mucho mayor.

    Dejado de lado habladuría popular, comentar que si bien la pantalla tiene una calidad y un contraste increíble (las imágenes al igual que el nuevo iPad parecen que cobran vida) peca de poco brillo. Mi primera impresión fue intentar ajustar el brillo pensando que no estaría al máximo, pero si lo estaba.
    Sólo hace falta ir a las especificaciones técnicas del equipo para darnos cuenta que cuenta con una pantalla algo menos luminosa que un MacBook Pro de 15” tradicional, si eres un usuario de este equipo (como es mi caso) lo notarás rápidamente, en caso contrario apenas notarás diferencia con un MacBook Pro de 13” o un MacBook Air.

    Nuevo MacBook Pro retina: potencia para rato

    Aunque usar unos minutos un ordenador no pueda dar de si para una prueba de rendimiento, las típicas pruebas de “abrir todas las aplicaciones”, mover las aplicaciones de lugar y otras pruebas básicas como exportar vídeos usando QuickTime fueron más que satisfactorias.
    Teniendo ya un MacBook Air desde hace tiempo con tecnología SSD las sensaciones no es que hayan sido para dejarme con la boca abierta, aunque desde luego se nota que es un equipo con el cual, si queremos, podemos trabajar de forma profesional en la edición de vídeo y fotografías.
    Durante una demostración en directo, el equipo fue capaz de exportar un vídeo usando Final Cut X a 1080p de duración aproximada de 5 minutos en menos de 30 segundos, lo cual es bastante sorprendente.
    Sin duda la única parte negativa de su configuración es el hecho de que ningún componente es reemplazable, por el momento, así que si quieres uno de estos equipos, piensa dos veces antes de decidir la configuración final del mismo.

    MacBook Pro retina: un diseño que sorprende

    Todos conocemos el diseño del MacBook Air y lo fino que es, el MacBook Pro tiene un tamaño similar al Air en su parte más gruesa, pero las sensaciones son radicalmente diferentes a las del equipo básico de Apple.
    Por un lado, al ser un portátil muchísimo más grande, la sensación que da es que es mucho más fino. Es simplemente un efecto visual debido precisamente a ese tamaño extra, y de hecho hasta que no sitúas el equipo con su hermano pequeño no te das cuenta de que comparten grosor.
    Por otro lado el equipo no muestra sensación de debilidad debido a este reducido grosor, al contrario que el Air, dotando al equipo de mucha mayor estabilidad por el hecho de contar con el mismo grosor a lo largo de todo el equipo.
    Otro detalle curioso del equipo, dejando de lado el nuevo Magsafe que no incorpora ninguna novedad a excepción del nuevo tamaño, es que la pantalla no se encuentra centrada. Los marcos laterales son idénticos en tamaño, pero el superior es relativamente más grande que el inferior otorgando un curioso (y feo) acabado.
    En cuanto al teclado y el diseño de trackpad no se aprecian apenas cambios evidentes, el botón de encendido y apagado que en el MacBook Pro no retina encontramos en la carcasa unibody ha pasado a donde está el botón de Eject para la unidad Superdrive, justo como ocurrió en el MacBook Air. En total es apenas un poquitín más grueso que la parte menos delgada de un MacBook Air.
    Hay un ligero rediseño en la salida de aire que hay detrás del teclado justo con la unión con la pantalla, nada apreciable ni algo que vayamos a notar en el día a día porque desde el punto de vista del usuario es invisible pero aún así es patente.

    MacBook Pro retina: pecando de los mismos problemas de iOS

    Y cuando digo problemas, me refiero a los dolores de cabeza de los pobres desarrolladores. Cuando Apple introdujo la pantalla retina en iOS, los desarrolladores se vieron obligados a duplicar la resolución de sus aplicaciones para que estas se mostrasen de forma correcta.
    OS X cuenta ahora con el mismo problema, toda aplicación que no sea diseñada para la pantalla se muestra de forma píxelada. Pero por desgracia los desarrolladores cuentan con muchos más problemas que en iOS.
    Lo primero que hay que entender es como funciona la pantalla, y es que al contrario de lo que piensa mucha gente, el campo visual respecto al MacBook pro de 15” no se ha modificado así que vemos la misma cantidad de información en la pantalla, la única diferencia es que la calidad de imágenes y texto es muy superior.
    Esta polarización de pixeles convierte la resolución real del panel en la tradicional del MacBook Pro de 15” los problemas vienen cuando algunas aplicaciones mezclan componentes generados en tiempo real, por ejemplo una terminal y gráficos. Los gráficos los veremos escalados, puede que píxelados, pero al menos se escalan de forma correcta, pero si por ejemplo abrimos la terminal en un juego como Portal 2, la resolución de la misma es la nativa de la pantalla (2880×1800) lo cual significa que no veremos absolutamente nada.

    Pero aún hay más. Si bien las resoluciones, una vez “aumentadas”, de las pantallas retina del iPhone (y del nuevo iPad) eran próximas a resoluciones del mundo actual, la resolución del nuevo MacBook Pro retina es brutalmente elevada, esto hace que casi ningún contenido en Internet (sin previa adaptación) se muestre de forma correcta, entendiendo por correcta usando la capacidad extra de la pantalla para mostrar increíbles gráficos.

    Ejemplo sencillo, entrar en Applesfera. ¿Qué sucede? Pues que nos encontramos con un texto de calidad imprenta y que parece papel junto a imágenes (banners, head, imágenes de las entradas…) completamente píxeladas debido al reescalado que realiza el sistema y a la resolución de las mismas, lejos de las necesarias para mostrarse de forma correcta.
    ¿Pretende Apple que Internet en su totalidad de adapte a este tipo de pantallas? No queda duda que en iOS, debido a su cuota de mercado, funciono bien toda la transición… veremos que pasa con los nuevos Macs y sus pantallas Retina.

    PRECIO:

    El MacBook Pro de nueva generación con pantalla retina nos ha dejado la boca abierta a todos. Prácticamente para bien, aunque también para mal con su precio. Dejando a un lado el tema del cambio euro-dólar y teniendo en cuenta de que Apple nos hace ver que es un ordenador cuyo precio aún no puede ser demasiado popular, queda claro que estamos ante una máquina que hoy por hoy es cara. Aunque quizás no lo sea tanto como pensemos.

    Abramos a la Apple Store online para hacer un experimento. MacBook Pro ‘clásico’ de 15 pulgadas a 2,6 GHz: 2279 euros. MacBook Pro con pantalla retina con la misma potencia: 2899 euros. Aquí no hay argumento posible, el modelo con la pantalla retina es unos 600 euros más caro. Pero ¿y si configuramos esos modelos?
    Vamos a vitaminar los dos ordenadores con exactamente las mismas prestaciones: procesador de cuatro núcleos a 2,7 GHz, 8 GB de RAM y una unidad SSD con 512 GB de almacenamiento. El resultado sorprende: el modelo clásico pasa a costar 3449 euros mientras que el precio del modelo con pantalla retina es de 3149 euros. Se le da la vuelta a la tortilla, y el MacBook Pro de nueva generación es más barato.

    La culpa la tiene en gran parte la ampliación a unidad SSD de 512 GB en el modelo clásico, que cuesta la friolera de 900 euros como ampliación desde la configuración base. Dicha cantidad de almacenamiento viene de serie en el modelo de nueva generación. ¿Ventajas de que todos y cada uno de los componentes del ordenador estén diseñados y ensamblados por Apple?

    No hay que decir a toda prisa que el modelo clásico es más caro, porque no es verdad, pero sí que podemos decir que si sois de los que necesitáis la máxima potencia y no escatimáis en presupuesto, el modelo con pantalla retina os sale mejor de precio. Y con el tiempo, este detalle irá siendo cada vez más evidente a medida que salgan modelos nuevos.

    El nuevo MacBook Pro Retina Display nos ha dejado, en definitiva un muy buen sabor de boca, esperemos a probarlo más fondo y a exprimir hasta la última de sus características para evaluarlo apropiadamente y ver qué tiene que ofrecer este nuevo componente de la familia MacBook.

    Por: Samuel Campos
    Vía: www.applesfera.com
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